Aunque puede parecer inocuo, el uso de Internet puede convertirse en adicción si es excesivo, como sucede con otros elementos, como la comida, el juego, las drogas o el alcohol. En el adicto, cuando falta el elemento que produce la adicción, se produce un mecanismo bioquímico que busca la recompensa y apunta a lograr un equilibrio que finalmente no se produce. Y se hace cada vez más frecuente la necesidad de buscar ese supuesto equilibrio. La alteración que se produce en estos casos no se da sólo en el campo de lo psíquico, sino también en lo físico. Pero no hay que llegar a estos extremos para comprobar cómo están cambiando la vida las nuevas tecnologías: un estudio reciente indica, por caso, que la atención humana ha disminuido de los 12 a los 8 minutos sostenidos a raíz del uso de los mismos dispositivos.
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